Don Quijote como prototipo literario: el don Quijote de Avellaneda

Crítica de los géneros literarios en el Quijote



Retráteme el que quisiere —dijo don Quijote—, pero no me maltrate, que muchas veces suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias. 
Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha (II, 59).


Doré, don Quijote Molido a palos
En el contexto de la teoría de los géneros literarios que se expone en este libro, según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, el prototipo es la figura gnoseológica que designa las partes determinantes o esenciales de una obra literaria dadas en sí misma, esto es, sus términos más genuinamente originales y suyos, no implantados o impuestos en la obra individual por razones de pertenencia a un género o a una especie definidos. El prototipo identifica términos esenciales a la obra misma, términos al margen de los cuales la obra literaria no existiría ni formal y ni materialmente. Pero hay algo más respecto al prototipo: estos términos intensionales o determinantes en la obra de referencia —llamémosla hipotexto, siguiendo a Genette (1982)— han de resultar legibles, visibles, interpretables, en otras obras literarias —llámense hipertextos— posteriores a ella, en las cuales también se reproducen, como partes determinantes suyas, estos mismos términos que constituyen el prototipo de la obra de referencia inicial (o hipotexto)[1].






[1] En un recorrido inverso, en busca de los antecedentes de personajes como don Quijote, podría identificarse en el Entremés de los romances un prototipo literario que Cervantes habría desarrollado en su novela mayor. Vid. al respecto, entre otros muchos, los trabajos de Baras Escolá (1993) y, sobre todo, Rey Hazas (2006).



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