Poética gnoseológica de los Géneros Literarios

Glosario


El género literario en función de la materia y de la forma literarias:
constitución, determinación e integración
de la Obra literaria, de su Género y de su Especie


(CC-BY 2.0) Pareeerica - Paper-Diary
En lo referente a los géneros literarios, es necesario, sin embargo, superar el modelo genológico de Plotino, e introducirlo en una dialéctica en la que están implicados no solo el Género y la Especie, sino también la Individualidad, es decir, en este contexto, la Obra literaria concreta.
Voy a exponer, de acuerdo con los presupuestos desarrollados hasta aquí, una poética gnoseológica de los géneros literarios. Lo haré en dos momentos.
En primer lugar, voy a considerar los géneros literarios desde del Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, esto es, como ciencia categorial de los materiales literarios. Será necesario examinar aquí la realidad de los géneros literarios según criterios semiológicos dados en los ejes sintáctico, semántico y pragmático del espacio gnoseológico.
En segundo lugar, consideraré los géneros literarios desde el Materialismo Filosófico como Crítica de la Literatura, es decir, desde un enfoque filosófico y dialéctico de los materiales literarios, clasificados de acuerdo con la perspectiva lógico-formal y lógico-material que ofrece la teoría holótica. Para ello tomaré, finalmente, como referencia una obra capital del canon literario, Don Quijote de la Mancha (1605-1615), de Miguel de Cervantes, con objeto de ofrecer una demostración crítica de la teoría de los géneros literarios a propósito de la novela como género literario.



I

Gnoseología de los Géneros Literarios 
según una 
Teoría de la Literatura

Poética gnoseológica de los géneros literarios
(enfoque semiológico, en términos categoriales o conceptuales):

El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Como Teoría de la Literatura, el Materialismo Filosófico se ocupa de los materiales literarios en términos categoriales o conceptuales. En este sentido, una poética gnoseológica de los géneros literarios sitúa al intérprete, desde una perspectiva semiológica, en el espacio de la gnoseología, lo que permitirá clasificar los materiales literarios de acuerdo con los tres ejes constituyentes de tal espacio (sintáctico, semántico y pragmático), según se indica en el esquema adjunto.
Se distinguen así, en primer lugar, en el eje sintáctico del espacio gnoseológico (Bueno, 1992), tres términos de referencia que habrá que relacionar críticamente mediante operaciones interpretativas: Género, Especie y Obra literaria.
De modo semejante, en segundo lugar, en el eje semántico habrán de identificarse tres dimensiones dadas en la naturaleza lógico-formal (partes formales) y lógico-material (partes materiales) de las partes que constituyen la totalidad de los géneros literarios como categorías literarias, que aquí procedo a interpretar desde una teoría holótica en virtud de la cual el Género se objetiva esencialmente mediante determinaciones intensionales, la Especie se objetiva accidentalmente mediante integraciones extensionales, y la Individualidad, en este caso la Obra literaria, se singulariza y concreta mediante constituyentes distintivos.
Por último, en tercer lugar, en el eje pragmático del espacio gnoseológico el intérprete habrá de establecer un sistema de relaciones cogenéricas —dadas en todas las Especies del mismo Género (Eg)—, de relaciones subgenéricas —distintivas o específicas de una Especie (E1)—, y de relaciones transgenéricas —presentes en dos o más Géneros (Gx, Gy, Gz…)—.
En consecuencia, el concepto de género literario se interpretará ante todo como el proceso diamérico de unas partes que codeterminan a otras, y no como el proceso metamérico de un todo que determina a las partes. Se demuestra de este modo que los géneros literarios son antes un resultado que un principio de las operaciones constructivas e interpretativas llevadas a cabo por los seres humanos, escritores y lectores de los materiales literarios. Como dejó escrito Víctor Hugo en su prefacio a Cromwell (1827) a propósito de los géneros literarios, “hay de todo en todos; solo que en cada uno de esos géneros existe un elemento generador al que se subordinan los demás y que impone al conjunto su carácter propio” (Hugo, 1827). Ese “elemento generador”, al que se subordinan los demás, y que acaba por dotar al conjunto de un estatuto esencial, lo denominaré aquí determinante o intensional, al ser una parte determinante o intensional del género literario en sí.



Eje sintáctico

Género
Especie
Individualidad = Obra literaria
(G)
 (E)
 (I)
(El teatro)
 (La tragedia)
 (King Lear)


Eje semántico

Partes de una Totalidad
consideradas
Esencialmente
Accidentalmente
Singularmente
como:
Partes
determinantes o intensionales
Partes
integrantes o extensionales
Partes
constituyentes o distintivas
(La novela)
(La novela de caballerías)
(Don Quijote de la Mancha)


Eje pragmático

Cogenérico
Transgenérico
Subgenérico
(Eg)
(Gx, Gy, Gz...)
(E1)
(El verso en la poesía lírica)
(La metáfora)
(El soneto)







II

Gnoseología de los Géneros Literarios 
según una 
Crítica de la Literatura

Poética gnoseológica de los géneros literarios
(enfoque filosófico, en términos críticos o dialécticos):

El Materialismo Filosófico como Crítica de la Literatura

Como Crítica de la Literatura, el Materialismo Filosófico se ocupa de los materiales literarios en términos críticos, esto es, filosóficos y dialécticos. En este sentido, una poética gnoseológica de los géneros literarios sitúa al intérprete ante la doble perspectiva, lógico-formal y lógico-material, propia de toda gnoseología, tal como se indica en el esquema adjunto. Una y otra perspectiva resultan inseparables entre sí, ontológicamente, pero sí pueden disociarse, gnoseológicamente, para ser interpretadas. Puede decirse, grosso modo, que la perspectiva lógico-formal representa la parte teórica y conceptual en sentido estricto y puro, mientras que la perspectiva lógico-material aporta los contenidos materiales que nutren cada uno de los moldes, en este caso genológicos, en los que se formalizan, ya clasificados, los materiales literarios. Se observará, en consecuencia, que los rasgos definitorios del género literario no están en su génesis, sino en su estructura, es decir, no están solamente en su núcleo, sino también en su cuerpo y en su curso, puesto que la realidad estructural a la que nos referimos ha superado ampliamente cualquier momento genético.
Lo que ofrezco aquí, en su doble perspectiva lógico-formal y lógico-material, es lo que puede considerarse como el sistema de los nueve Predicados Gnoseológicos de los Géneros Literarios: esencia o canon, atributo o metro, potencia, paradigma, facultad, propiedad, prototipo, característica y accidente.
Procedo, pues, a la exposición gnoseológica de tales predicados en cada una de estas perspectivas:

1. Los rasgos genéricos de una obra de arte pueden predicarse genéricamente [esencia o canon], específicamente [atributo o metro] o singularmente [potencia], es decir, según sus notas esenciales, intensivas o determinantes (del género), que en efecto se predicarán, bien como tales (del género desde el género: esencia o canon), bien como partes extensionales o integrantes (de la especie desde el género: atributo o metro), bien como partes constituyentes o distintivas (del individuo desde el género: potencia).
2. Los rasgos específicos de una obra de arte pueden predicarse genéricamente [paradigma], específicamente [facultad] o singularmente [propiedad], es decir, según sus notas extensionales o integrantes (de la especie), que en efecto se predicarán, bien como partes esenciales, determinantes o intensionales (del género desde la especie: paradigma), bien como partes extensionales o integrantes (de la especie desde la especie: facultad), bien como partes constituyentes o distintivas (del individuo desde la especie: propiedad).
3. Los rasgos individuales de una obra de arte pueden predicarse genéricamente [prototipo], específicamente [característica] o singularmente [accidente], es decir, según sus notas constituyentes o distintivas (del individuo), que en efecto se predicarán, bien como partes esenciales, intensivas o determinantes (del género desde el individuo: prototipo), bien como partes extensionales o integrantes (de la especie desde el individuo: característica), bien como partes constituyentes o distintivas (del individuo desde el individuo: accidente).


1. La perspectiva lógico-formal
La perspectiva lógico-formal conceptualiza los materiales literarios y dispone su clasificación gnoseológica de acuerdo con la teoría holótica (de las partes y los todos), en la que están implicadas dos tríadas de coordenadas: en el eje de abscisas o eje horizontal figuran los términos dados sintácticamente como totalidades, esto es, el género, la especie y la obra literaria concreta; y en el eje de ordenadas o eje vertical figuran los referentes dados semánticamente como partes del todo, esto es, las partes determinantes o intensionales, las partes integrantes o extensionales, y las partes constituyentes o distintivas. La relación pragmática entre cada uno de estos términos sintácticos y referentes semánticos da lugar a nueve formalizaciones o conceptualizaciones de los materiales literarios. Voy a definirlos ahora desde criterios estrictamente teóricos, para ejemplificarlos a continuación —en el apartado siguiente, dedicado a la perspectiva lógico-material—, tomando como referencia la obra de Cervantes Don Quijote de la Mancha.



Perspectiva Lógico-Formal

Totalidades

Partes

Género

Especie

Obra literaria

Determinante
o intensional


Esencia o Canon

Paradigma

Prototipo

Integrante
o extensional


Atributo o Metro

Facultad

Característica

Constituyente
o distintiva


Potencia

Propiedad

Accidente




2. La perspectiva lógico-material
Trataré ahora de materializar, con ejemplos concretos, la perspectiva lógico-formal que acabo de exponer. Tomaré como ejemplo Don Quijote de la Mancha (1605-1615) de Miguel de Cervantes, obra adscrita al género narrativo de la novela, y perteneciente a la especie que denominaré novela de géneros y especies. ¿Por qué denominarla “novela de géneros y especies”? Porque una obra como el Quijote, aun perteneciendo a un género definido y concreto, como la novela, contiene en sí misma géneros y especies múltiples y ajenos. Me explico. El Quijote no es una “novela de caballerías”, ni una “novela de aventuras”, ni una “novela renacentista” o “barroca”. Es mucho más que todo eso junto, y mucho más que la simple adición acumulativa de esos y otros elementos, porque los géneros y especies objetivados en el Quijote se constituyen como partes formales y materiales de su propia ontología literaria, es decir, se incorporan a esta novela cervantina como partes determinantes, integrantes y constituyentes suyas. Lo primero que advierte cualquier teórico o crítico de los géneros literarios es que el Quijote no es soluble, sin más, en una especie tradicionalmente única del género “novela”, porque las rebasa a todas[1]. Y no solo trasciende las diferentes especies de novela, en sus formas, modos y materias, sino que incluso incorpora en sí misma, como novela, géneros literarios extranarrativos, como la poesía y el teatro, incluyendo diferentes especies de poesía y diferentes especies de teatro. Dicho de otro modo: en el Quijote están, junto con sus propias especies, todos los géneros literarios posibles y factibles.
La perspectiva lógico-material de los géneros literarios en el Quijote nos obliga a dotar de contenido literario —esto es, de materiales literarios— el esquema lógico-fomal anteriormente expuesto, y a tomar como referencia explicativa uno o varios de los hechos literarios materialmente objetivados en el Quijote como obra literaria. En consecuencia, se tomará como objeto de interpretación una serie de figuras y materiales literarios en cuyo análisis tratará de objetivarse críticamente la teoría de los géneros literarios presentes en el Quijote.
1. Esencia o canon de género. 
En primer lugar, habría que referirse al narrador del Quijote, como una de las partes determinantes o intensionales que resultan esenciales o canónicas en la construcción e interpretación de la novela. (Esencia o canon: narrador)[2] (Maestro, 1995).
2. Metros o atributos de género. 
En segundo lugar, habrá que ocuparse del papel que, como metros o atributos, desempeñan, en relación con los géneros literarios de los que proceden y a los que pueden adscribirse, los personajes deuteragonistas, que cabe interpretar como partes integrantes o extensionales de la novela, al considerarlos como elementos sintácticos fundamentales, junto con el tiempo, el espacio y las acciones o funciones narrativas, integrados en la estructura del relato. (Metros o atributos: personajes).
3. Potencias de género. 
En tercer lugar, deben analizarse, como partes constituyentes o distintivas del Quijote, sus posibilidades narrativas, líricas, dramáticas y digresivas. Habrá que considerar en este punto, entre las formas de la materia cómica objetivadas en la novela, una figura literaria fundamental en la composición e interpretación del Quijote, como rasgo constituyente y distintivo suyo, respecto al género narrativo y a sus distintas especies, dado el tratamiento singular que adquiere en esta novela: la parodia. (Potencias narrativas, líricas, dramáticas y digresivas: la parodia).
4. Pradigma de género. 
En cuarto lugar, habría que referirse ―y así lo haré en el apartado siguiente, a título de ejemplo demostrativo― a los paradigmas, los diferentes géneros y especies literarios intensionalizados en el Quijote, como partes determinantes suyas (libros de caballería, novela de aventuras, novela morisca, novela pastoril, género epistolar, novela picaresca, relato autobiográfico…; teatro de títeres, farsa, representaciones alegóricas, auto sacramental…; soneto, ovillejo, etc.) (Los géneros literarios como paradigmas presentes en el Quijote).
5. Facultades de género. 
A continuación, en quinto lugar, y a título de facultades, deben examinarse los diferentes modos en que tales paradigmas, anteriormente señalados, se integran en el Quijote, como partes extensionales suyas, subrayando el sentido que adquieren en esta integración, con frecuencia subversivo, heterodoxo y crítico, respecto a los géneros literarios de los que tales paradigmas proceden. (Los géneros literarios como facultades del Quijote, al adquirir nuevos sentidos en su integración dialéctica en esta novela).
6. Propiedades de género. 
En sexto lugar, es ineludible referirse a una de las propiedades más específicas del Quijote, que cabe interpretar como una parte constituyente y distintiva de esta novela frente a cualesquiera otras de su mismo género y especie: la locura del protagonista, su génesis, desarrollo, evolución y clausura. (Propiedad: la Idea de Locura).
7. Prototipos de género. 
En séptimo lugar, habrá que dar cuenta del personaje de don Quijote como prototipo literario determinante de la novela a la que da nombre, y presente en numerosas obras que han tratado de imitar, reproducir o continuar la obra de Cervantes. Este apartado nos abre caminos hacia el anchuroso ámbito de la Literatura Comparada, del que me he ocupado en otro lugar (Maestro, 2008). Con todo, hay una obra que estimo de especial relevancia a la hora de reproducir como prototipo protagonista la figura de don Quijote. Me refiero al Quijote de Avellaneda, obra que considero como la primera interpretación creativa del Quijote de Cervantes, cuyas formas críticas corresponden con los valores ideológicos y teológicos de la Contrarreforma religiosa. (Prototipo: don Quijote en la literatura universal).
8. Características de género. 
En octavo lugar, han de explicarse aquellas figuras literarias que, integradas en la novela que nos ocupa, se objetivan formalmente como características específicas suyas frente a otras obras literarias. Pienso en este punto en la importancia que adquiere en el Quijote la figura de la dialéctica, en el triple dominio de lo social (villanos, aristócratas, hidalgos, cautivos, pícaros, galeotes, gitanos, clerecía, judíos, moriscos…), lo religioso (religión numinosa, religión mitológica y religión teológica) y lo político (imperio islámico, imperio católico, estados protestantes, y grupos humanos sin Estado o sociedad política, como judíos, moriscos y ateos). (Características: la Dialéctica en el Quijote).
9. Accidentes de género. 
En noveno y último lugar, deben considerarse, a título de accidentes, aquellas formalizaciones que singularizan, como partes distintivas o constituyentes, el Quijote frente a otras obras literarias, sean o no de su mismo género o especie. Cabría referirse en este punto, incluso como una ampliación de la interpretación de sus potencias literarias, a las formas de la materia cómica en el Quijote, subrayando especialmente la concepción de la novela como juego, en la línea abierta por G. Torrente Ballester (1975), y examinando el sentido distintivo que en esta obra adquieren de forma específica las figuras del humor y la ironía, entre otras muchas (Accidentes: Ironía y Humor en el Quijote).




Perspectiva Lógico-Material


Totalidades

Partes

Género

Novela


Especie

Novela de
géneros y especies


Obra literaria

El Quijote





Determinante
o intensional

Esencia o Canon

Narrador

Paradigma

Diferentes tipos o paradigmas de
géneros y especies
intensionalizados
en el Quijote


Prototipo

Prototipos literarios
Objetivados
y generados
por el Quijote y reproducidos en otras obras literarias




Integrante
o extensional


Atributo
 o Metro

Personajes,
acciones,
tiempos, espacios,
diálogos…


Facultad

Diferentes modos o facultades
de géneros
y especies
integrados
en el Quijote


Característica

Figuras literarias dadas en el Quijote de forma
característica frente a otras obras literarias





Constituyente
o distintiva


Potencia

Posibilidades
 épicas, líricas,
dramáticas,
digresivas,
paródicas…

Propiedad

Don Quijote como personaje protagonista y constituyente
de esta novela según la Idea de Locura
como propiedad específica


Accidente

Formalizaciones accidentales que singularizan el Quijote frente a otras obras literarias




Adviértase que esencias o cánonesparadigmas prototipos, son las partes más “conservadoras”, por así decir, respectivamente, de los géneros, las especies y las obras literarias, precisamente por ser sus partes determinantes o intensionales, mientras que potenciaspropiedades y accidentes son, por el contrario, la partes que terminan por generar, provocar y transmitir los cambios que dinamizan y transforman históricamente los géneros y las especies literarias, a partir siempre de obras artísticas concretas y singulares. Los géneros literarios poseen núcleos inmutables, que perduran a lo largo del tiempo precisamente porque admiten relaciones interactivas con potencias, propiedades y accidentes de otros géneros alternativos, de otras especies diferentes y de múltiples obras literarias muy distintas entre sí. De no ser por las partes constituyentes o distintivas en que se objetivan, y desde las que se promueven, las potencias, propiedades y accidentes de las obras literarias, los géneros literarios no serían realidades históricas trascendentes a una determinada época ni a una cultura concreta. Se trata de rasgos particulares que singularizan accidentalmente una obra literaria frente a otras obras literarias, dadas en el mismo género o en la misma especie, pero dadas de forma distintiva, precisamente por sus accidentes.    
En síntesis, puede concluirse, en primer lugar, que, desde el punto de vista de la poética o teoría gnoseológica de los géneros literarios, el canon objetiva lo determinante de la obra literaria respecto al género al que pertenece, el metro o atributo objetiva lo que permite integrar esa misma obra en su género correspondiente, y finalmente la potencia objetiva lo específico de esa obra, esto es, lo distintivo como especie, dentro de su género. Dicho de otro modo: el canon determina, el metro a atributo integra y la potencia distingue. 
En segundo lugar, tomando como referencia la especie, he señalado tres resultados: paradigma, facultad y propiedad. 
El paradigma objetiva lo determinante de la obra literaria respecto a la especie de la que forma parte, esto es, lo que una obra de arte concreta convierte en determinante o intencional para la especie de su género. La facultad, a su vez, permite objetivar aquellos rasgos que una obra literaria aporta a o integra en la especie de su género. Por último, la propiedad objetiva precisamente aquello que distingue y constituye a una obra de arte concreta dentro de y frente a otras de su misma especie y de su mismo género. Así, como se verá, la Idea de Locura en el Quijote, por su tratamiento, formalización y desenlace, es el rasgo distintivo y constituyente fundamental de esta novela frente a cualquier otra creación estética u obra literaria de su misma especie o género. 
En tercer lugar, tomando como referencia la obra literaria en sí, como individualidad en relación dialéctica con el género y la especie, he distinguido entre prototipo, característica y accidente. En esta relación de symploké, el prototipo permite objetivar las partes determinantes o intensionales dadas en varias obras literarias que se inspiran en una obra literaria anterior y primigenia, a la cual toman como referencia (hipotextual, diría Genette, 1982), referencia a partir de la que estas obras literarias de nueva creación, que reproducen el prototipo, se convierten en hipertextos (Genette, 1982) o transducciones (Maestro, 1994, 2007b) de la obra literaria de partida (hipotexto) en la cual se ha inspirado. A su vez, la característica permite objetivar las partes aditivas, extensionales o integrantes, dadas en numerosas obras literarias, las cuales comparten, bien la pertenencia a un mismo género, bien la adscripción a una misma especie. El endecasílabo heroico puede ser una parte integrante o extensional tanto del soneto o de la octava real como de los tercetos encadenados, pero su uso y significado será diferente en la poesía moral de Quevedo, en las rimas sacras de Lope de Vega o en el Cancionere de Petrarca. La misma parte extensional o integrante será en cada obra objeto de características específicas, es decir, frente a la especie, y distintivas, esto es, respecto al género, según cada obra literaria concreta, en cuyo seno se constituye como tal característica individual, específica y genológica. Por último, serán accidentes todas aquellas partes distintivas o constituyentes de la obra literaria en sí definidas por su significación de analogía y oposición respecto a las partes distintivas o constituyentes formalmente objetivadas en otras obras literarias.


Términos relacionados



Glosario




Ejemplos literarios o documentales




Bibliografía

  • Véase la sección correspondiente AQUÍ.







[1] La misma idea ha sido señalada por diferentes autores, entre ellos, Martínez Bonati, quien afirma del Quijote que “se trata, pues, de un género con un único ejemplar, de una obra rigurosamente sui generis” (Martínez Bonati, 1995: 122). Más recientemente la subraya Roubaud, al apuntar la implicación de los géneros caballerescos en el Quijote, y subrayar la complejidad genológica de la novela cervantina: “El Quijote es, ante todo, un libro de y sobre libros. En él, los de caballerías han servido, junto con otros muchos, de material de construcción para que Cervantes levantara un edificio nuevo inventando arquitecturas narrativas que la novelística anterior no había descubierto” (Roubaud, 1998: cxviii). Sobre la cuestión del hibridismo genérico, vid. también el trabajo de Ardila (2001). Más recientemente aún, en 2009, Anthony Close recuerda que, “de modo implícito, el tratado de Huet plantea un problema: ¿cómo debe designarse el Quijote y en qué género debe clasificarse? Como hemos visto, el término roman en francés, corriente también en Alemania, si bien se refería a obras extensas de ficción en prosa, era asociado primariamente a un tipo de narración idealizadora, sentimental, lleno de aventuras y peripecias: es decir, un tipo de historia más próximo al Persiles que al Quijote. Así, en Francia durante la época neo-clásica, hasta bien entrado el siglo XVIII, los juicios que se emiten sobre la obra maestra cervantina tienden a evitar el empleo del término roman para clasificarla, o si lo emplean, lo hacen de forma matizada. Por ejemplo, en cierto pasaje de su tratado en que Huet elogia la gracia e ingeniosidad de obras como el Quijote, Le berger extravagant, Le roman comique y Le roman bourgeois, dando por supuesto el parentesco entre ellas, las denomina romans comiques ([Huet, 1669] 1971: 99), especie de oxímoron que reconoce su relación subalterna y burlona respecto de un género concebido normalmente como heroico. Más adelante en el tratado, como hemos visto ya, califica el Quijote implícitamente de sátira, como hacen también, explícitamente, el jesuita René Rapin en su influyente tratado Refléxions sur la poétique d’Aristote (1674) así como el poeta y novelista Jean Segrais más o menos por las mismas fechas. Por lo general, esta sería la concepción prevaleciente del libro en toda Europa durante la época neo-clásica y la Ilustración […]. Así, por toda Europa hasta fines del siglo XVIII se observa una situación pirandeliana en que el Quijote andaba de modo confuso en busca de un rótulo genérico que lo identificara, mientras que el rótulo destinado a ser comúnmente aceptado como el definitivo seguía cargado de connotaciones que de 1800 en adelante estarían ya arrinconados por la historia” (Close, 2009: 70-73).

[2] Los términos referidos entre paréntesis remiten al cuadro correspondiente en el esquema anterior, en el apartado de la perspectiva lógico-material.


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