Symploké

Glosario


La Symploké es, junto con el Racionalismo, la Crítica, la Ciencia y la Dialéctica, uno de los postulados fundamentales del Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura. 
Desde los presupuestos del Materialismo Filosófico, la noción de symploké puede definirse, en su sentido más elemental, como una relación racional y múltiple de Ideas. La symploké remite siempre a un espacio racionalista y al menos tridimensional.



La noción de symploké procede del diálogo platónico titulado Sofista. Designa la ontología dialéctica (unas ideas están relacionadas con otras, pero no hay ninguna que esté aislada por completo, ni tampoco ninguna a la que estén subordinadas todas las demás), en la que se basa el Materialismo Filosófico, frente a la ontología univocista (nada está relacionado con nada) y a la ontología equivocista (todo está relacionado con todo). Según Platón, si todo estuviera relacionado con todo (monismo armónico) o nada estuviera relacionado con nada (atomismo megárico), el conocimiento sería imposible (Sofista 251e, 255a, 259c-e, 260b). 
Gustavo Bueno (1992) recupera este concepto platónico y lo convierte en una noción fundamental de la gnoseología materialista. De este modo, organizadas en symploké, las ideas constituyen totalidades trascendentales. Totalidades, porque sus partes atributivas, los conceptos, quedan atrapadas en ellas. Trascendentales (no en sentido kantiano, relativo a traspasar los límites de una experiencia posible, sino en el sentido de la lengua española, relativo a cuanto se extiende y comunica provocando consecuencias), porque desbordan o trascienden cada uno de los conceptos particulares que las constituyen. Como teoría literaria, el Materialismo Filosófico concibe el espacio literario, en el que se sitúan los materiales de la literatura, como una totalidad de partes que, organizadas en symploké, se disponen en consecuencia como una totalidad atributiva.
Los grupos, los conjuntos, las sociedades, los organismos, las estructuras, los sistemas..., es decir, cualquier totalidad puede ser atributiva o distributiva. Las totalidades atributivas se definen por la relación sinalógica entre sus partes, dado que su unidad procede de la composición entre partes diferentes. El aparato digestivo, las instituciones administrativas de un Estado, las categorías sintácticas de la novela como género literario (personajes, funciones, tiempo y espacio), son totalidades atributivas que conectan o relacionan partes desemejantes o diferentes entre sí. Las totalidades distributivas se definen por la relación de analogía o semejanza entre sus partes: un conjunto de cerillas dispersas sobre una mesa es una totalidad distributiva, como también lo es la agrupación de todas las universidades estadounidenses, o una antología de sonetos clásicos como formas métricas uniformemente definidas (catorce versos endecasílabos dispuestos en dos cuartetos y dos tercetos). En una totalidad atributiva, a cada parte del todo se le atribuye una función específica, esencial e insustituible (lo que hace el hígado no lo puede hacer el pulmón). Totalidades atributivas son aquellas cuyas partes están relacionadas unas con otras (pero no una con todas), ya simultánea, ya sucesivamente, en el momento de su participación en el todo. En una totalidad distributiva, un conjunto de características comunes se distribuye de forma semejante entre todas las partes del todo. Totalidades distributivas son aquellas cuyas partes se muestran independientes las unas de las otras en el momento de su participación en el todo. 
 

Totalidad Atributiva

Totalidad distributiva
Cada parte que participa en el todo desempeña una función atributiva, específica y distinta
Cada parte que participa en el todo desempeña una función análoga a la de cualquier otra parte
Symploké
Monismo
Relación sinalógica o desemejante entre las partes que constituyen el todo:
las partes son diferentes entre sí
Relación analógica o semejante entre las partes que constituyen el todo:
las partes son semejantes entre sí
Las partes participan en el todo de forma coordinada unas con otras
(pero no todas con todas)
Las partes participan en el todo de forma independiente unas de otras
Los órganos del cuerpo humano, como partes integradas en una totalidad, dentro de la cual cada órgano desempeña una función o atribución
Un conjunto de 100 cerillas distribuidas o agrupadas en cajas de 10 cerillas cada caja
Son unidades disociables, pero no separables, porque no se pueden distanciar e incomunicar entre sí. Si algo así ocurriera, el todo dejaría de funcionar
Son unidades separables, porque se pueden distanciar e incomunicar unas de otras. Su ordenación no altera del funcionamiento de la totalidad de la que forman parte.
  

En consecuencia, como teoría literaria, el Materialismo Filosófico considera los materiales de la literatura como una totalidad atributiva, cuyas ideas han de interpretarse críticamente siguiendo la disposición combinatoria de una symploké. 
La symploké, como combinación tridimensional o multidimensional de ideas, tiene como objetivo fundamental en la interpretación literaria evitar el monismo metafísico y el holismo armónico, es decir, toda esa suerte de interpretaciones que idealizan los textos literarios, toda esa serie de discursos emocionantes sobre personajes, referentes o ideales contenidos en la literatura, hasta convertirlos en fetiches, credos religiosos, biblias o cánones consagrados en los que se identifica la esencia de un pueblo, la hipóstasis que simboliza la identidad de una cultura anterior a la civilización, los espacios y tiempos míticos en los que se cree descubrir la pureza de tales o cuales naciones, las singularidades absolutas y exclusivas de un exclusivo y excluyente sexo humano, las experiencias místicas producidas por la lectura de obras literarias como si fueran grimorios o pentáculos, libros de magia, religión o culto, etc... La symploké evita, en primer lugar, la transubstanciación de las ideas, es decir, su desvinculación de la realidad material, que permite explicarlas, pues es origen de su causa, transformación y desarrollo, y en segundo lugar, su conversión en dogmas metafísicos, ideales, irracionales, sagrados, inmutables, eternos, hipostasiados, sobre los que no es posible discutir científicamente, sino solo creer en ellos al margen de la razón. En ese momento, el crítico literario queda reemplazado por el teólogo de la literatura y, por supuesto, la teoría literaria se convierte en una teología, cuyos dioses son la Nación, la Mujer, la Memoria, la Negritud, la Homosexualidad, o el Espíritu Santo, por ejemplo.





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Ejemplos literarios o documentales

      → 
Dante, Divina commedia (Inferno, V, 88-142).


    Bibliografía
    • Véase la sección correspondiente AQUÍ.




    2
    Postulados fundamentales de la Teoría de la Literatura
    (segunda parte)



    Segundos postulados

    Una Teoría de la Literatura Científica y Dialéctica: 
    la Symploké


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